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Hispano-Alemán Vizcaya, tan único como su historia

Hispano-Alemán Vizcaya, tan único como su historia

Un coche de valor incalculable, icono de la historia de Porsche en España

David Durán

'@dduranissimo

Cuando el Porsche 911 salió al mercado,

Porsche

- la Porsche Ibérica que conocemos a día de hoy - no estaba en España. No había red de concesionarios de Porsche como lo había de otras marcas, y desde luego no se fabricaban localmente como fue el caso de los Land Rover fabricados por Santana, los Mini de Authi y otros casos similares. Esto no ocurre hasta 1968, años después de la llegada de la generación original, cuando

Werner Bernhardt (más conocido como Ben) Heiderich viene de servir en las fuerzas aéreas canadienses a cambiar la historia para siempre en España.

Los 911 estaban enamorando al mundo, aunque llegaban a distintas partes siendo importados sin contar con presencia oficial de la marca. Ben Heiderich, después de conocer a su esposa María Asunción y casarse a los pocos meses, se establece en la calle del Generalísimo en Madrid y, en este local, comienza a vender los primeros Porsche 911 que se trajeron a España, siendo este el sucesor natural del Porsche 356.Aún en la vida comercial del 911 original, Porsche lanzó al mercado otro modelo más accesible: el

Porsche 914

, concebido originalmente para venderse como Volkswagen deportivo. Sus

líneas cuadradas y formas rectangulares no fueron tan bien recibidas

como las curvas elegantes del 911 y, en lugar de ser esbelto y armónico como otros coches de la época o rompedores como los nuevos deportivos en forma de cuña que diseñaban genios como Marcello Gandini, era… bueno, era feo. Así se percibió durante muchos años, aunque siempre tuvo algunos fans, que lo apreciaban tanto en su versión de 4 cilindros como en la de 6 cilindros.Los Heiderich, en 1969, habían creado la firma

Hispano-Alemán

con la pretensión de ofrecer al público español coches con la calidad, diseño y prestaciones de los vehículos del extranjero, percibidos como claramente superiores. Mostraron varios diseños durante la década de los setenta, pero la historia del primero es quizás de las más especiales.

Tan especiales que hablamos del Hispano-Alemán Vizcaya

, nombrado en honor al hecho de que Heiderich conoció a su esposa en Bilbao, cuando competía en el campeonato mundial de vuelo acrobático. Al ser aviador y alemán, rápidamente fue apodado como el ‘Barón Rojo’, un sobrenombre que se utilizó para denominar a un letal piloto de caza alemán en la I Guerra Mundial.

Camber&Toe

Hispano-Alemán Vizcaya

La idea original del coche viene en 1970, cuando Heiderich busca recarrozar un 914-6. La idea original era que Giorgetto Giugiaro se encargase de esto, pero

se encargaría Pietro Frua. El resultado fue una carrocería bellísima, más larga que la del Porsche original sobre todo en la parte trasera

, aunque el interior seguía siendo el del modelo alemán y parte de las formas del modelo original podrían entreverse a continuación del habitáculo. Aún así, era un espectáculo de ver, un coche que acaparó todas las miradas en el Salón de Ginebra de 1971. Incluso la propia Porsche realizó un pedido de varias unidades. También contaba con la inestimable ayuda del responsable de la Cátedra de Automóviles de la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid Javier García Peralta, quien realizó un trabajo magnífico con cada coche que pasó por sus manos - gracias a él incluía mejoras mecánicas (pistones y bielas procedentes del 906 6) de manera que entregaba unos 225 CV gracias a su motor 2.4 de 6 cilindros, contando también con un hombre de confianza como Antonio Santés. Todo pintaba bien……

hasta que el propio Frua se interpuso en el camino

, reclamando tanto la propiedad intelectual del diseño del coche (por el diseño de la carrocería) así como de los derechos de reproducción de un coche que había acaparado tanto la atención. Así es como Frua se queda con el coche y se inicia una batalla legal que dura varios años. Un momento muy complicado para la familia Heiderich, mientras que presentan varios modelos como el Hispano-Alemán Mallorca (basado en el Lotus 7) con motor de Seat 1430, o el Castilla con motor del Seat 124 Sport, ambos modelos con el beneplácito de Colin Chapman.

La justicia llega a darle la razón a los Heiderich y, tras 5 años, el Vizcaya vuelve a estar en sus manos

. Teóricamente, podrían reiniciar sus planes de producción, pero el problema era precisamente el tiempo. Ya no era un coche nuevo, la novedad se había ido y Porsche ya estaba en otras historias, en particular con la nueva generación del 911, los 930, con la creación del primer 911 Turbo. Por tanto, el interés que existió en su presentación ya no existía, de manera que el Vizcaya se quedó como una unidad única en todo el mundo, siendo la unidad gris plata la única que jamás ha llegado a fabricarse. De hecho, poco después, tras lanzar modelos como el Valencia con motor de Ford Fiesta 1300, Hispano-Alemán deja de fabricar coches.Aún así, los Heiderich siguieron trayendo los Porsche a España, además de incorporar otras marcas como Saab a su repertorio. Lo cierto es que lo estaban haciendo notablemente bien…tan bien que, a mediados de los años ochenta, en uno de sus viajes a Stuttgart para renovar esa licencia para ser importadores, Porsche decide que lo habían hecho ‘demasiado bien’ y que ya no les necesitaban. No les renovaron la licencia y perdieron el derecho, mientras que en 1984

Porsche Ibérica

aterrizaba como tal en nuestro país, asentándose en Madrid.Pese a ello, los Heiderich siguen siendo reconocidos por la propia marca dado que, sin ellos, la historia sería muy distinta - y, a fin de cuentas, Porsche siempre tiene en cuenta que lo importante en los coches no es sólo el vehículo en sí, sino las personas y la historias que les rodean.

Es por eso que el Vizcaya volvió a aparecer en Porsche Ibérica el pasado 27 de febrero, siendo desvelado por miembros de la propia familia Heiderich

(incluyendo a Santés), flanqueado por los Porsche 968 CS de los hermanos Emilio y Pablo de Villota. Un evento en el que además se presentó el libro ‘Pepita’, escrito por nuestros amigos Álvaro Couso y Juan Carlos Granados, con la ilustración diseñada por Cars & Pizza. Un libro de familia para Porsche, como aseguró el CEO de la marca Tomás Villén.

Este Hispano-Alemán Vizcaya, con su motor 2.4 de seis cilindros, se expondrá en el futuro en el museo de Porsche en Stuttgart

, un lugar ilustre donde se encuentran los modelos más excelsos de la historia de la marca. Por su historia, tan particular como única al igual que el coche en sí, es un lugar apropiado… y un lugar destacado para uno de los coches más especiales que pueden considerarse un coche español.

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