Hoy día es raro encontrarse con casos de coches raros, misteriosos, dado que gracias a la tecnología actual, además de cómo ha evolucionado el mundo para bien o para mal, todo se documenta con mucha más facilidad. Ahora bien, en el pasado no era así y a lo largo de la historia tenemos casos cuanto menos extraños en el mundo del automóvil. Este es el caso del coche que nació como
MCA Centenaire, pero pasó por muchos nombres… y motores.
MCA son las siglas de Monte Carlo Automobile, un pequeño fabricante creado por Fulvio Maria Ballabio en 1983 basado en la mítica ciudad/país que se quiso estrenar con este superdeportivo de construcción artesanal y material provenientes de la misma Fórmula 1.Venía de la Fórmula 1, por supuesto, al utilizar Kevlar y fibra de carbono en su construcción, algo que venía de la categoría reina al utilizarse por primera vez en el chasis monocasco del McLaren MP4/1 y extenderse después al resto de la parrilla. También bebía mucho de la Fórmula 1 dado que el ingeniero
Carlo Chiti era el encargado de la supervisión del proyecto. Chiti venía de haber trabajado en Alfa Romeo en los años cincuenta, así como en los primeros años de la Scuderia Ferrari, pasando después por ATS, Autodelta, Brabham y la vuelta de Alfa Romeo a la F1 a principios de los 80. En años posteriores, Chiti fue la punta de lanza de Motori Moderni, quien ofreció motores a Minardi, Osella y una breve e infructuosa alianza con Coloni y Subaru para la temporada 1990.En paralelo a este programa,
Chiti supervisó este MCA Centenaire. Este coche con lujoso interior recibe este nombre dado que se hizo de cara al centenario del Automobile Club de Monaco, que se cumplía en 1989. De este coche se querían hacer al principio unos 100 ejemplares, aunque al final se hicieron apenas unas pocas unidades, siendo una de ellas posesión del Príncipe Rainiero III de Mónaco - que a su vez apoyaba el ACM. Existió tanto una versión coupé como una de techo duro extraíble, siendo un coche diseñado para ser especial. Y, en cierto sentido, lo fue.Ahora bien, conforme los años fueron pasando, recibió diferentes nombres. Y, al mismo tiempo, diferentes motores de gran calibre, además de participar de manera puntual en algunas de las competiciones más famosas del mundo, empezando por las
24 Horas de Le Mans. A la postre, sería la obra final de Carlo Chiti dado que fallecería en 1994.
MCA Centenaire
Originalmente,
este superdeportivo especial utilizaba el mismo motor V12 5.0 de 455 CV que llevaba el Lamborghini Countach 5000QV, siendo la primera vez que Lamborghini daba permiso a un fabricante externo para utilizar sus motores - haciéndolo además al comienzo de su etapa dentro de Chrysler, junto a quien concibieron el legendario Lamborghini Diablo. ¿La condición? Tener una unidad en su museo. Así pues, originalmente el MCA Centenaire llevó motor Lamborghini V12, acoplado a una caja de cambios manual de 5 velocidades con una velocidad máxima real de… 305 km/h. Pese a que desde MCA decían que podía llegar a los 350 km/h, lo cual no tenía demasiado sentido dado que esa era la velocidad del McLaren F1 que llegó mucho después y el propio Diablo se quedaba en 325 km/h de punta en su versión inicial.Ahora bien, para 1993
Mingrelia i Georgia (MIG) se hizo con los derechos de fabricación de este coche, planeando fabricarlo en la sede de Tbilisi, donde años atrás se habían producido repuestos de cazas MIG durante la Guerra Fría, comercializándose como ‘Georgia Automotive Mig Tako’. Al menos, esos eran los planes, pero ¿cómo se darían a conocer al mundo? Muy sencillo: participando en las 24 Horas de Le Mans, preparando dos chasis. Ahora bien,
cambiaron el motor Lamborghini por un Motori Moderni V12 biturbo que daba unos 700 CV¿el resultado? No llegó a clasificarse para la carrera, siendo la última de Le Mans con el reglamento del Grupo C. Llegó a correr en las 6 Horas de Vallelunga de 1993, acabando… a 100 vueltas del BMW M3 GTR vencedor de la carrera.Para 1995, la francesa Aixam-Mega (que os sonará sobre todo de los cuadriciclos ligeros, al igual que Ligier una vez dejó de ser equipo de Fórmula 1) compró MIG y redesarrolló el coche, dándole un nuevo aspecto con una carrocería modernizada. Fue así como nació el
Mega Monte Carlo, un GT con motor Mercedes V12y que estaba orientado para competir tanto como GT1 como GT2 con la reglamentación de aquellos años. Ahora bien, estos planes nunca llegaron a efectuarse y el superdeportivo monegasco cayó en el olvido durante más de una década. Podría pensarse que es el final de la historia……hasta que los fundadores originales de MCA volvieron a hacerse con la compañía, allá por 2012. Ahora se llamaría
Montecarlo BRC W12, teniendo de nuevo otro motor: en este caso, como ya os imaginaréis, el W12 del Grupo Volkswagen, pero en una variante con propulsión GLP. Llegó a competir en varias rondas europeas durante varios años, incluso en pruebas de la GT Open, aunque la edad se hacía notar y nunca fue un coche competitivo. Uno de los chasis que se utilizaron para el intento de competir en Le Mans en 1993 estuvo compitiendo en aquellos años (es decir, 20 años después) utilizando un motor Alfa Romeo Busso V6 3.0 utilizando metanol. En este caso, la idea era volver a comercializar el coche, unas 20 unidades por valor de 150.000 € de aquel entonces.Si aún no te has perdido con tantos cambios de nombres y motores… todavía no hemos acabado.
En 2019, volvió al GT Open en Monza, esta vez con un motor Alfa Romeo V8 GLP y llamado Montecarlo Tecno Nanni Galli. Al igual que en su aparición 7 años antes, era un coche poco competitivo, pero en este caso lo inverosímil de su historia es lo que lo hace más llamativo. Debía volver a aparecer en las 6 Horas de Vallelunga de 2021, casi 30 años después de su debut competitivo y con una alineación femenina (Tamara Vidali, Alexandra Gallo y Vanina Ickx), pero la carrera fue cancelada. Su última aparición fue en 2022 en Magione, Italia.Hasta seis motores diferentes para un coche con una historia de lo más singular. Fue, como muchos conceptos y proyectos de superdeportivos en los 80 y 90, un fracaso a nivel comercial, pero llegó a fabricar algunas unidades y llegó a tener una cierta vida activa en competición durante unas tres décadas, lo cual tiene muchísimo mérito.














